Redes Sociales

Recuerdame
La Misa Solemne

La Misa Solemne

PRÓLOGO - C A L I X

            Como el “Árbol” de la vida de Cristo, devotamente pensado por San Buenaventura[1], o la representación del “Monte Carmelo”, dibujada por san Juan de la Cruz, este CALIX es un poema gráfico[2]. Su argumento es la misa. La cinco partes de la misa: Preparación, Instrucción, Ofertorio, Acción y Participación están representadas en él con proporción correlativa. Todo lo que se oye de la misa ha sido escrito; lo que no se oye, cifrado; lo que se ve indicado. El CALIX debe empezarse a leer de abajo para arriba.

–––

 I.PREPARACIÓN.  Está representada en los cuatro círculos del pie donde leemos Introito, Kiries, Gloria, según son cantados sucesivamente por el Coro, y luego Colecta, la oración solemne recitada por el pontífice y que cierra esta primera parte o Preparación.

II: INSTRUCCIÓN. Las lecciones de la Instrucción están figuradas en el pie, y, según éstas nos levantan a conocimiento de Dios, leemos en los espacios ascendentes: Epístola, esto es, lección de enviados (apóstol, profeta o sabio): Gradual, Alleluia, Prosa, que forman la lección del Coro y  Evangelio, es decir, la lección evangélica a la cual conducen las otras. Las tres lecciones, la de enviados, la del Coro y la evangélica, se ajustan en el anillo del Credo, porque el Credo de la misa es la respuesta del pueblo que recibe en la unidad y en la integridad de la fe la luz diversa de las tres lecciones variables.

   La colecta es la conclusión de la preparación; el Credo es la conclusión de las lecciones. La preparación es afectiva, es preparación del corazón que oye un anuncio en el Introito, y gime en los Kiries, y se goza en la Gloria, y se apacigua en la sencillez confiada de la súplica. La Instrucción se dirige a la inteligencia: primero con la voz que advierte y despierta, luego con la inspiración que ilumina y canta, luego con la voz del Hijo que nos habla “como el amigo habla con el amigo”. Y oídas todas estas voces, el Credo afirma la unidad de todas ellas y responde al Señor como garantía de la fidelidad.

            III.OFERTORIO El ofertorio está cifrado en la parte superior del pie, donde ase el cáliz la mano del que va a beber. El Ofertorio es la preparación inmediata;  el momento en que se toman con la mano y se disponen las cosas santas que van a ser ofrecidas.

            Leemos primero: Ofertorio, es decir, la antífona del Ofertorio que canta el Coro. Luego, como cuatro cascos llevan los números 1, 2, 3 ,4 y representan las cuatro creaciones que recita el sacerdote a medida que prepara y ofrece la materia del sacrificio:

1. Súscipe: ofrecimiento del pan.

2. Deus cui humanae substantiae: mezcla del vino y el agua.

3. Offerimus tibi: ofrecimiento del cáliz.

4. In spiritu humilitatis: ofrecimiento del pueblo.

                Los cuatro cascos se ajustan en un espacio en blanco que se vuelca sobre ellos representando el: Veni sanctificator omnipotens, que es una invocación al Espíritu Santo sobre la materia, antes dispuesta, del sacrificio.

            Luego hallamos un anillo con tres cifras correspondientes a los tres escrúpulos o temores del sacerdote:

1. Lavabo: teme estar sucio

2. el Súscipe que recapitula en Cristo porque teme haber olvidado algo,

3. Orate fratres: gesto vergonzante de quien teme estar solo.

            Finalmente las Secretas que determinan en cada misa una intención particular con arreglo a los misterios del día, cierra esta preparación del ofertorio. (Este anillo de las Secretas debiera estar en blanco, pues no se oyen estas oraciones).

Ha terminado la triple preparación (preparación afectiva, preparación de la inteligencia, preparación material) de la misa, y, en el CALIX, las tres partes del pie que sostiene la copa. Vamos a entrar al sacrificio.

            IV ACCIÓN. El Prefacio o prólogo de la misa está representado claramente en el arranque de la copa: sale del pie, que converge a él, y despliega tres hojas de las que radian otras dos. Estas representan el Sanctus y son dos por los dos tiempos en que se divide el canto del Sanctus.

            La Acción está contenida en la oración pontifical de la misa, representada en el CALIX por los números 1,2,3,4,5,6,7,8 y según interrumpen dicha oración los dos Mementos (blancos A y B) y la elevación de la hostia y del cáliz simbolizada por la vid y las espigas, podemos leer:

  1. Te igitur
  2. Memento de los vivos
  1. Comunicantes
  2. Hanc igitur
  3. Quam oblationem

      Espigas: Qui pridie: HOC EST ENIM CORPUS MEUM

      y Vid:      Simili modo : HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS

  1. Unde et memores
  2. Supra quae propitio ae sereno vultu
  3. Supplices te rogamus
  4. Nobis quoque peccatoribus
  1. Memento de los difuntos

La Acción de la misa termina con la gran doxología: por Cristo Señor nuestro

por quien creas ( la oración se dirige al Padre) todos estos bienes , los santificas, los vivificas, los bendices y nos los repartes: por el mismo, con el mismo, en el mismo, a ti, Dios Padre todopoderoso en unidad del Espíritu Santo, toda honra y gloria: por los siglos de los siglos. Y como al decir por los siglos de los siglos el sacerdote ha elevado la voz, el pueblo responde, asintiendo al sacrificio: AMEN.           

            V. PARTICIPACION. Esta última parte de la misa, conclusión natural de la Acción, empieza en el diálogo que precede el Padre Nuestro. Su punto de partida, pues, es padre nuestro que el pontífice recita los brazos en alto y su momento culminante la Comunión de los fieles que toman de la víctima del sacrificio. En el CALIX los dos momentos están representados por el motivo de las espigas.

            Entre los dos grandes momentos de la Participación se ordenan tres grupos de oraciones, interrumpidas por dos gestos (blancos A y B) y cruzados por el canto del Agnus Dei. Así leemos:

  1. Haec commixtio et consecratio
  2. Agnus Dei
  3. Domine qui dixisti
  4. el pontífice da la paz al diácono que transmite luego . . .
    1. Perceptio corporis tui
    2. Panem celestem accipiam
  5. el pontífice se golpea el pecho

-          Domine non sum dignus de lo que somos avisados por la campanilla.

  1. Corpus Domini nostri: comulga
  2. Qui retribuam . . .?
  3. Sanguis Domini nostri: comulga

Terminada con la comunión del pontífice, viene la de los fieles y, en el CALIX la faja de espigas que la representa: espigas solas y no vid y espigas pues el pueblo comulga bajo las solas especies de pan. Los anillos siguientes del CALIX tienen significación clara: primero el de la Communio, es decir, la antífona de la comunión que canta el coro; el segundo dice: Post Communio, corresponde a la oración solemne que recita el pontífice.

La conclusión de la misa se lee en el último círculo del CALIX: A, representa el:-Ite missa est. B, la bendición, y, cerrando el círculo se ha escrito el evangelio de San Juan: -In principio erat Verbum. Los labios que beben se apoyan en este círculo pues el Verbum caro factum nos hace posible beber de este cáliz.

La cinta que ondea sobre el CALIX lleva palabras de un salmo eucarístico que profetizan la misa. Son del versículo quinto del salmo 22 y dicen: Preparaste una mesa delante de mí. . . Mi cáliz que embriaga, qué excelente es!

Se ruega a las personas que deseen leer este poema gráfico con toda claridad y prescindiendo de las indicaciones demasiado prolijas de esta nota, quieran asistir a la misa cantada de la capilla benedictina del Santo Cristo, única iglesia de Buenos Aires donde florece con dignidad la divina liturgia[3].

                                                           Dimas Antuña

                                                           Ilustración de Juan Antonio                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

          

[1] Véase N° del mes de julio de 1931

[2] Obra de Juan Antonio Spotorno

[3] Artículo ilustrado publicado en la revista NUMERO, Nº 23 - 24 Buenos Aires, Diciembre 1931 Págs. 82-83

Alguna Consulta?