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Dimas por otros

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 Recuerdos familiares de Isabel Marta Antuña (Segunda parte)

Estimado Padre Horacio Bojorge.

     Hoy lunes me he puesto en contacto con su envío del 3 de noviembre.  Para mí ha sido muy fuerte el tomar contacto con el archivo de mi memoria vivencial. La presencia de Dimas en mi casa, - a través de su esposa y de breves contactos personales en su casa, eran vividos por mí como algo importante y que, desde muy niña, me generaban algo de lo misterioso. Hoy podría decir que la presencia de Dios se hacía sentir a través de ese hombre de fe.

    En cuanto sus últimos cuatro años  del 64 al 68-, fueron también  para mí muy cargados y difíciles: me casé, tuve mi primera hija, retomé mis estudios universitarios en el 68, -año muy significativo, fuerte y convulsionado en nuestro Montevideo,- nació mi segunda hija, en fin un torbellino de acontecimientos fuertes que me exigieron mucha presencia, equilibrio e inteligencia para atravesarlos. Pero Dios estuvo ahí conmigo. Por todo descripto quedé un poco aislada y absorbida por lo familiar, doméstico e institucional. Al fin de ese año falleció una hermana de papá, muy vinculada a Dimas,.....en fin todo hacía que se tuviera que pensar en reconstruir un nuevo orden para no perder los ricos archivos que me quedaban....

    Esta invitación e instancia suya a ponerme en contacto con mis recuerdos sobre Dimas y su legados me han hecho sentir  lo valioso e enriquecedor de haberlo conocido personalmente y desde lo familiar percibir  el cariño y respecto que esta tía le tenía, ya que lo consideraba un referente imprescindible como cristiano centrado en el acto esencial de la liturgia: la Santa Misa.

   Voy muy seguido a la Ciudad vieja con mi nieto más pequeño. La última vez pasé por la puerta de la iglesia Nuestra Señora de Lourdes.....16h...estaba cerrada, desprolija, deshabitada......mis vivencias se trasladaron muy rápido a los años cincuenta, sesenta, cuando íbamos muy seguido a su casa a tomar el té  con su esposa, Queca, y su hermana [Nora].  Dimas aparecía, nos saludaba y aclaraba que se iba "porque se iba a la misa y no quería llegar tarde...."

   Muchas gracias por la oportunidad que me dio de volver a vivir desde el recuerdo vivencial mi contacto con su testimonio de fe.... De nuevo muchas gracias,  Isabel M. Antuña

(09-11-2015)

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