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Dimas por otros

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 Recuerdos familiares de Isabel Marta Antuña (Primera parte)

Memoria testimonial de Isabel Marta Antuña, 2015

            En los primeros meses de este 2015 me sorprendió una llamada con una propuesta bien diferente: era Inés Cibils Antuña para invitarme a participar de un encuentro amistoso familiar con el sacerdote Horacio Bojorge S.J.  a los efectos de intercambiar experiencias y conocimientos sobre la vida de José Luis Antuña Gadea -Dimas- como él quiso ser llamado.

            La sorpresa, el impacto, el amontonamiento de imágenes, recuerdos, sensaciones fue tan fuerte e intenso que por momentos el pasado, sus vivencias y las percepciones se me imponían y amontonaban casi en cataratas, como cuando bajamos documentos de la memoria electrónica.

            El Padre Horacio Bojorge deseaba tener un testimonio vivo de alguien que hubiera conocido a Dimas en forma directa.

            Así surge lo que paso a relatar.

            Conocí a Dimas siendo muy pequeña, allá por el 1943 recién llegada a Montevideo (desde Santa Fe) con mis padres, quienes se instalaban en Montevideo.

            Mi abuelo paterno Enrique  Marcos Antuña  Gadea, periodista e historiador, era hermano del padre de Dimas, José Luis Antuña Gadea, escribano, quien se instaló en Dolores, Dep. de Soriano. Mi abuelo vivió en Montevideo hasta 1904, cuando por razones políticas debió trasladarse a Buenos Aires con su esposa e hijos. Su esposa Dolores Gadea Casco, oriunda de Soriano y descendiente del Gadea de la gesta de “Los  33 Orientales”, era hermana de la madre de Dimas. Ambas familias pertenecían a lo que se conoció como el patriciado de la etapa fundacional de la futura sociedad uruguaya, allá por el 1700.

            Esta pertenencia familiar tan fuerte, hizo que mi padre y Dimas mantuvieran una relación estrecha, intensa y por momentos con cierta cotidianidad.  Es así que yo conocí a Dimas y a Queca - su querida y admirada esposa - desde muy pequeña.

La presencia de Dimas en mi casa, - a través de su esposa y de breves contactos personales en su casa, eran vividos por mí como algo importante y que, desde muy niña, me generaban algo de lo misterioso. Hoy podría decir que la presencia de Dios se hacía sentir a través de ese hombre de fe.

            Conocer a Dimas, escucharlo, oír sus parlamentos, era necesariamente impregnarse de un sentir religioso marcado por lo grandioso de la solemnidad de la liturgia -siempre en latín-,  con todo el esplendor de aquellos años cuarenta, cincuenta, y algo más.

La llamada misa de Gallo a las 0h. en  punto del 24 de diciembre con el esplendor de:

Gloria Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad,

anunciando y confirmando el nacimiento de Cristo, la culminación del adviento y la inauguración de la vida con Cristo entre nosotros. 

            Luego la inauguración de la cuaresma el miércoles de ceniza con la imposición de la misma que signaba el comienzo de un tiempo de penitencia y reflexión que se continúa el domingo de Ramos y los oficios de Tinieblas que anunciaban y preparaban las liturgias centrales de la Semana Santa: las misas solemnes del Jueves Santo, la liturgia del Viernes Santo y la Misa de Gloria del Sábado Santo, precedida por el oficio de la bendición del fuego, del agua, de los santos óleos,  y las lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento, que preparaban el momento del canto del Gloria y la luz de la Resurrección.

            Dimas aportaba sus conocimientos litúrgicos y sus convicciones de fe a esta liturgia amada por él, hombre convencido del mensaje de amor que había traído Cristo a la tierra.

            Asimismo recuerdo a Dimas y a su esposa Queca, muy presentes en mi familia cuando mamá se agravó y  se aproximaba el momento de recibir los santos sacramentos que la prepararían para un buen morir. En toda esa circunstancia Dimas estuvo muy presente, nos acompañó y presentó al Padre Livio, sacerdote capuchino que fue el ministro de Cristo en esa tan dolorosa circunstancia.

            Dimas orientó y agregó palabra de sabiduría cristiana para la preparación de mi Primera Comunión - y por tanto de mi primera confesión -.  Si bien la preparación fue en el Colegio Clara Jackson de Heber al cual yo concurría, las lecturas y charlas en mi casa le sumaron  profundidad y una impronta  personal y vivencial.

            Ponerme en contacto con mis recuerdos sobre Dimas y su legados me han hecho sentir  lo valioso e enriquecedor de haberlo conocido personalmente y desde lo familiar percibir  el cariño y respecto que le tenía mi tía paterna NN prima de Dimas, ya que lo consideraba un referente imprescindible como cristiano centrado en el acto esencial de la liturgia: la Santa Misa.

Recordar a Dimas es instalarnos en la liturgia como un ritual cargado de sentido, que debía ser respetado en sus formas y presentación, sin desviaciones que le restaran impacto a la puesta en escena de un acto que debía ser solemne, sobrio e impactante y acorde a la celebración  litúrgica  en juego.

            Dimas ordenaba su día y jornada laboral desde un eje inamovible: la hora de concurrencia a la Santa Misa.

            Hubo un acontecimiento histórico que sacudió fuertemente a la Iglesia Católica de los años sesenta. Me refiero al Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII en 1959  y reunido por primera vez 1962, y que concluyó en 1965 bajo el pontificado de Pablo Vl. Este Concilio fue en sí mismo un fuerte impacto ya que propuso cambios significativos en las políticas de la Iglesia, entre otros, el lugar de participación de los laicos tanto en la pastoral como en la litúrgica. En  la celebración de la Santa Misa fue donde se hicieron particularmente visibles  estos cambios,  a destacar:

>>>  el giro en la visibilidad del sacerdote oficiante: tradicionalmente de espaldas a los fieles, ahora de frente a ellos. Esto exigió reubicar el altar y generar dos espacios: el de la celebración y el de la reserva del Santísimo Sacramento.

>>> el paso del latín, lengua oficial y única del culto cristiano romano, a las lenguas vernáculas propias de cada comunidad católica.

>>> Los cánticos litúrgicos pasaron lentamente del órgano a la guitarra, lo que fue modificando también el uso y destino del espacio sagrado.

>>> El lugar de los laicos en la celebración, desde ese momento lectores habilitados en la transición de la palabra en epístolas y otras lecturas, involucrándose activamente en el  acto litúrgico. La lectura del evangelio y la homilía siguieron a cargo del sacerdote oficiante.

>>>  Otro aspecto a señalar es el lugar que fueron tomando las mujeres en las celebraciones litúrgicas, tradicionalmente sólo protagonizadas por figuras masculinas de distinta jerarquía, y donde niños y adolescentes se desempeñaban como monaguillos, lo que muchas veces significaba un privilegio para ellos.

            Supe por el relato familiar que Dimas  había atravesado una crisis de fe muy importante en los años de su juventud durante su estadía en Buenos Aires.  También recuerdo del relato familiar que la liturgia y en particular el oficio de la Santa Misa fue desde donde se reavivó su más primitiva adhesión a la fe en Cristo. Pudo superar sus dudas  y conflictos  y adoptar el nombre de Dimas, el buen ladrón arrepentido, quien se sentía no merecedor del perdón que recibió de Cristo crucificado y agonizante registrado en aquella frase: Hoy estarás conmigo en el paraíso.

            La misa se constituyó para Dimas en su espacio-tiempo-dinámica preferencial, tanto desde lo vivencial profundo como desde la necesidad de profundizar y analizar cada momento del ceremonial del acto litúrgico:

>>> lugar de la lectura y la palabra,

>>> espacio de convocatoria de la entrega y sacrificio generoso de Cristo a los hombres,

>>> participación activa e involucrada del sacerdote y el laico en el acto central de la  liturgia cristiana  de la Iglesia Católica.

            Recuerdo con nitidez y fuerza cómo los cambios en la liturgia de la misa  fueron un tránsito doloroso muy importante para él, hombre de fe, profundamente cristiano y que había recuperado su fe profundizando y vivenciando cada día su participación en la Santa Misa. 

            El Concilio Vaticano II terminó en 1965. La situación política internacional y muy en particular en el Río de la Plata, lugar que él conocía ya que había vivido en las dos orillas del mismo, era de los comienzos de la guerrilla y cambios muy importantes y significativos en las concepciones políticas. La Iglesia en nuestro medio había consagrado a Mons. Partelli como obispo. A su vez un fuerte desarrollo de la teología de la liberación se repartía entre los que adherían a las nuevas propuestas pastorales  en diálogo con las políticas e ideologías del momento y aquellos que las repudiaban.

            El nuevo discurso eclesial a partir del Concilio Vaticano II impactó mucho en Dimas, quien lo sentía como una desviación en el plano de la recta lectura de la doctrina que él  vivenciaba con intensidad en el plano de la liturgia. Las nuevas prácticas introducidas le parecían responder a lo que él llamaba  el instinto de profanación que dominaba a buena parte de los responsables eclesiásticos.

            Para Dimas fue un momento de mucho dolor, tensión, sufrimiento entre su adhesión a la fe y los lineamentos jerárquicos de la Iglesia, y los nuevos discursos que se adherían a ideas consideradas por él en el límite de lo satánico y condenable.

            Quisiera ahora recordar a Dimas en su vida familiar, cuando con su esposa Queca se vienen a vivir a Montevideo allá por 1943. Ya instalados en Montevideo se va creando  una fuerte relación con sus primos hermanos Antuña - Gadea.

            A los pocos años se muda a vivir  con ellos Nora, la hermana menor –muy menor- de Queca. Nora trasmitía cariño, alegría y mucha vitalidad. Dimas siempre reservado, más bien callado, con apariciones breves y pocas y ajustadas palabras, trasmitiendo implicancia y  afecto a esta niña con su presencia y mirada.

            Dimas fallece en agosto de 1968, año de múltiples convulsiones y desasosiegos en nuestro continente, y en particular en la región que incluía a Uruguay, Argentina y Brasil,  sus países de origen, residencia y tránsito.

            Dimas y su sentir religioso. Dimas en el ámbito familiar. Y ahora, Dimas en el ámbito intelectual, recordado desde las palabras y vivencias  de un intelectual importante  de nuestro medio de la década de los ´60,  quien apoya y confirma desde lo público-social cómo Dimas nos dejó un firme testimonio de pensamiento y vida cristiana.

            Escribe Carlos Real de Azúa (1916-1977) en “La Antología del Ensayo Uruguayo Contemporáneo” (Montevideo, UDELAR, 2012, segunda edición. Pág, 23):  

“…o el de Dimas Antuña (1894), por fin, que ha llevado una vida virtualmente errabunda entre el Brasil, el Uruguay en que nació y la Argentina en la que aparecieron sus dos singulares libros:”Israel contra el Ángel” (1921) y”El testimonio” (1947) y en donde logró sobre ciertos núcleos de intensa religiosidad un magisterio (un magisterio en hondura) que algunos recelaron. Respecto a Falcao bien podría representar la «otra cara» de la fe: centrada en la intimidad y sus posibilidades de apertura, vertida hacia la libertad, hecha de disponibilidad, humildad y poética emoción ante el misterio y la maravilla de la vida.”

            Antes de finalizar esta breve reseña, cuya única fuente han sido mis recuerdos y vivencias, deseo manifestar mi agradecimiento al Padre Horacio Bojorge por la oportunidad del encuentro con él y el lugar de privilegio que le otorgó a la circunstancia de ser yo quien  había conocido a Dimas, y haberme reforzado así la importancia de la fe a través de vivencias y recuerdos de momentos intensos, que me permiten hoy volver sentir el impacto de la liturgia…

Montevideo, noviembre del 2015.


 Recuerdos familiares de Isabel Marta Antuña (Segunda parte)

Estimado Padre Horacio Bojorge.

     Hoy lunes me he puesto en contacto con su envío del 3 de noviembre.  Para mí ha sido muy fuerte el tomar contacto con el archivo de mi memoria vivencial. La presencia de Dimas en mi casa, - a través de su esposa y de breves contactos personales en su casa, eran vividos por mí como algo importante y que, desde muy niña, me generaban algo de lo misterioso. Hoy podría decir que la presencia de Dios se hacía sentir a través de ese hombre de fe.

    En cuanto sus últimos cuatro años  del 64 al 68-, fueron también  para mí muy cargados y difíciles: me casé, tuve mi primera hija, retomé mis estudios universitarios en el 68, -año muy significativo, fuerte y convulsionado en nuestro Montevideo,- nació mi segunda hija, en fin un torbellino de acontecimientos fuertes que me exigieron mucha presencia, equilibrio e inteligencia para atravesarlos. Pero Dios estuvo ahí conmigo. Por todo descripto quedé un poco aislada y absorbida por lo familiar, doméstico e institucional. Al fin de ese año falleció una hermana de papá, muy vinculada a Dimas,.....en fin todo hacía que se tuviera que pensar en reconstruir un nuevo orden para no perder los ricos archivos que me quedaban....

    Esta invitación e instancia suya a ponerme en contacto con mis recuerdos sobre Dimas y su legados me han hecho sentir  lo valioso e enriquecedor de haberlo conocido personalmente y desde lo familiar percibir  el cariño y respecto que esta tía le tenía, ya que lo consideraba un referente imprescindible como cristiano centrado en el acto esencial de la liturgia: la Santa Misa.

   Voy muy seguido a la Ciudad vieja con mi nieto más pequeño. La última vez pasé por la puerta de la iglesia Nuestra Señora de Lourdes.....16h...estaba cerrada, desprolija, deshabitada......mis vivencias se trasladaron muy rápido a los años cincuenta, sesenta, cuando íbamos muy seguido a su casa a tomar el té  con su esposa, Queca, y su hermana [Nora].  Dimas aparecía, nos saludaba y aclaraba que se iba "porque se iba a la misa y no quería llegar tarde...."

   Muchas gracias por la oportunidad que me dio de volver a vivir desde el recuerdo vivencial mi contacto con su testimonio de fe.... De nuevo muchas gracias,  Isabel M. Antuña

(09-11-2015)


 Recuerdos de Alejandro Antuña Urruela

 El sábado 21 de junio 2014 en Dolores, en casa de Alejandro Antuña Urruela y su esposa se recogen estos recuerdos de Dn. Alejandro Antuña Urruela, sobrino de Dimas, hijo de su hermano Pedro Antuña Gadea.

María del Carmen me educó en la fe, era muy católica.

Yo iba a la escuela de lunes a viernes, en Mercedes,  y el viernes me iba para el campo. Ella fue muy importante en mi vida.

La tía (mamá Tuba), fue la que la crió a María del Carmen. Era hermana de mi abuela paterna (María Gadea).

Mi padre, Pedro, no terminó la escuela, lo mandaron a Buenos Aires al colegio de Lasalle pero allí lo echaron. El motivo fue que como había un alumno pelirrojo, mi padre se tiño el pelo del mismo color. Mi abuelo, José Luis, lo rapó y lo mandó para el campo. Dimas y mi padre iban juntos a la escuela y al volver contaba disgustado las cosas que hacía mi padre.

A Dimas lo conocí cuando yo tenía unos tres años de edad, porque Dimas ya vivía en Buenos Aires. Mi padre viajó para comprar allá un reproductor. Mi padre trabajaba en los campos de la sucesión Mouriño, que luego pasó a ser de Carlos Algorta.

Mi papá (Pedro), me llevaba a todos lados y fuimos a visitar a Dimas a Buenos Aires.

Después de unos años, el tío Dimas se vino de la Argentina a Colón en Montevideo.

Dimas era un hombre parco, de pocas palabras. Su esposa, la tía Angélica era una mujer muy alegre y gran conversadora, Dimas le llevaba doce años. Dimas la había conocido a Queca su esposa en la Acción Católica. El padre de ella, suegro de Dimas, era compositor de caballos en Palermo, tenía una manzana entera de stoods. La mamá de Angélica le dio a criar a su última hija, Nora, para que ellos la criaran ya que no pudieron tener hijos. Luego que pasó el tiempo, como no quedaba embarazada, Angélica se hizo unos estudios, y dio que tenía útero infantil.

Nora se crió con ellos y luego se casó con un Bausero, que era Batllista y ateo. Pero Dimas se llevaba bien con todos. Fue amigo de unos judíos católicos que lo llevaron a hablar en Brasil.

La gente de la época no lo entendió. Incluso no lo entendió el clero.

Cuando fue secretario de Torres, Ministro de economía, porque Dimas estaba muy corto de pesos, le pidió un cargo. El Ministro parece que le pidió que se afiliara al partido colorado, y enseguida tenía el cargo, pero Dimas se negó a la afiliación.

Luego que pasó esa época, ellos ayudaban a familias mensualmente con dinero. En la embajada de USA, era el encargado de cuestiones laborales, era consultor del embajador.

Era un hombre parco, serio que no le gustaba sobresalir en nada. De temperamento fuerte, un hombre de carácter, no era genioso, sino firme en sus convicciones. Era extremadamente sencillo. Fue de visita al campo muy pocas veces. Él estaba  para su trabajo y era reservado como todos los hombres de la familia.

No le gustaba el football, como a mí.

La ida de Dimas a Buenos Aires era porque fue a buscar sustento para la familia, ya que su padre se moría. Luego el padre resultó que vivió hasta los 88 años, y al final él no fue el que sustentó la familia, sino su hermano Pedro, el papá de Alejandro.

            Yo fui a una de sus conferencias, dada en Mercedes [es la conferencia sobre el Bautismo], y no le entendí. Hablaba con un nivel académico, que no resultaba fácil entenderle.

            En agosto de 1968 en la primera quincena, yo calculo que más o menos entre el 5 y el 11, lo fuí a visitar con mi hijo Pedro, ya que era época de la Rural, y noté que el tío Dimas estaba mal. Dimas me regaló unas monedas, y se rascaba el lóbulo parietal. Yo noté el cambio en su mirada, tenía la mirada extraviada, que no parecía el mismo.

            No tuvo parálisis. Mi padre llamó a María del Carmen, que aunque ella iba por las tardes, no se había dado cuenta lo mal que estaba Dimas. María del Carmen vivía en la calle Sierra [hoy Fernández Crespo) esquina Madrid.

Dimas falleció días despues en Pocitos. Su muerte  fue a raíz  de un infarto cerebral. Le pidió que le consiguiera un sacerdote.

 


Testimonio literario Carlos Real de Azúa

Carlos Real De Azúa lo menciona de paso en la Introducción a la Antología del Ensayo uruguayo contemporáneo, entre “algunos nombres cuya ausencia (por lo menos hipotéticamente) pudiera extrañar”.  Real de Azúa consigna acerca de Dimas Antuña los siguientes datos y rasgos:

“Dimas Antuña (1894), por fin, que ha llevado una vida virtualmente errabunda entre el Brasil, el Uruguay en que nació y la Argentina en la que aparecieron sus dos singulares libros: Israel contra el Angel (1921) y El testimonio (1947) y en donde logró sobre ciertos núcleos de intensa religiosidad un magisterio (un magisterio en hondura) que algunos recelaron.

Respecto a Falcao Espalter – prosigue Real de Azúa que acaba de referirse a él antes  que a Antuña- bien podría representar la otra cara de la Fe: centrada en la intimidad y sus posibilidades de apertura, humildad y poética emoción ante el misterio y la maravilla de la vida”.

(Carlos Real De Azúa, Antología del Ensayo Uruguayo Contemporáneo, Universidad de la República, Dpto. de Publicaciones, Montevideo, Uruguay 1964 (Serie: Letras Uruguayas Nº 5) Tomo I, p.36)


 Testimonio literario de Domingo Luis Bordoli

Domingo Luis Bordoli dedica a Antuña una nota en su Antología de la Poesía Uruguaya Contemporánea y recoge en ella un poema: La Elegía por la muerte de Wagner Antúnez Dutra. La nota bibliográfica que la precede es breve y se deja transcribir aquí:

            “Merced a Real Azúa conocimos las dos obras Israel contra el Angel (1921) y El Testimonio (1947) de este uruguayo casi completamente desconocido en nuestras letras. Ha vivido en Brasil y Argentina, y ha publicado en esta última”.

Aquí Bordoli hace referencia en una nota a la cita de Real de Azúa en su Antología del Ensayo y prosigue:

“Ya desde joven, de una intensa espiritualidad católica muy pocas veces vista, mostró su fuerza y finura en el análisis de Rodó, Darío, Nervo, Reyles, de su primer libro. El segundo, reúne prosa y verso. De su prosa, nos parece altamente descollante su discurso sobre San Juan de la Cruz. Según un poeta brasileño, Schmidt, que él mismo cita, hay gentes que están en las letras por una fatalidad, pero fuera de la vida literaria. Antuña cuéntase entre ellas y aclara que esta fatalidad es tener que atestiguar cosas de Dios con prescindencia de la literatura, es decir, por memoria de la sola justicia. Visible es esta religiosidad absoluta en el poema que hemos elegido”.

(Domingo Luis Bordoli, Antología de la Poesía Uruguaya Contemporánea, Universidad de la República, Dpto. de las Publicaciones, Montevideo, Uruguay 1964 (Serie Letras Nacionales Nº 9) Tomo II, pp.222.227)


 Testimonio literario de Roque Raúl Aragón

Roque Raúl Aragón, que lo considera ‘una personalidad descollante en el grupo de Número,” le dedica un recuerdo en su estudio sobre la Poesía religiosa argentina y reproduce en su antología.dos composiciones de Dimas Antuña:  ‘Oda de Navidad a Buenos Aires’ dedicada a Miguel Ángel Etcheverrygaray y ‘Entréme donde no supe’,

(Roque Raúl Aragón, La poesía religiosa argentina, Ediciones Culturales Argentinas, Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Estado de Cultura y Educación, Dirección General de Difusión Cultural, Colección Antologías, 1967, ver páginas  42-44 y 84-88)


  Juicio literario Esther de Cáceres

Tarjeta de puño y letra de la poetisa uruguaya Esther de Cáceres al autor del libro Vida de San José que dice así:

“Día de la Festividad de San José 1963

- a Dimas Antuña

– Muy estimado en Cristo:

Anoche preparándonos para la fiesta de hoy, leímos con un grupo íntimo de cristianos su precioso libro sobre San José.

¡A todos conmovió la verdad esplendorosa del texto; el más profundo y original que hemos conocido sobre el tema!

¡El que más ahonda en el pan misterio y el que más lo aborda con unos medios estilísticos adecuados y valiosísimos en sí mismos!

Hemos quedado soñando en la reedición, y desde ya rezamos para poder realizarla.

Gracias, querido amigo, por esta dádiva.

Saludos para su esposa y para Ud.

Nuestra oración – los acompañará siempre

– Esther de Cáceres

firma también Clotilde Barbé.

Este reconocimiento de esta alma creyente y fina que fue Esther de Cáceres y Clotilde Barbé suena casi a un desagravio al profeta ignorado. Ambas eran directivas de la Academia de Estudios Religiosos y de los Cursos de Cultura Católica.


  Testimonio Isabel De Ruschi Crespo

Isabel De Ruschi Crespo, en su monografía sobre los orígenes de la revista Criterio, lo menciona efectivamente entre los fundadores del Convivio:

“Así el Convivio, de tan flexible y ágil estructura, centro de expansión juvenil, y como el más espontáneo, fácil y eficaz instrumento de irradiación para las ideas, se constituye, a juicio de los que han pasado por los Cursos, en uno de sus elementos más memorables, acaso su corazón, y que si bien reúne desde el comienzo a figuras como Jijena Sánchez, Dondo, Bernárdez, Lara, Camino, Ballester Peña, Basaldúa, Anzoátegui, [Dimas] Antuña, Juan Antonio [Spotorno] y otros, indudablemente se identificará posteriormente con la extraordinaria personalidad de César E. Pico, en quien todos reconocen un maestro incomparable”.

(Véase la monografía histórica de Isabel De Ruschi Crespo, “Criterio” un periodismo diferente. Génesis y fundación. Un respuesta católica al desafío de la prensa en la Argentina en la década de 1920. Ed Fundación Banco de Boston – Nuevo hacer, Grupo editor latinoamericano, (Col. Temas) Buenos Aires 1998; 2ª edición 2002. La autora menciona a nuestro autor en el grupo fundador de Convivio en la página 90.


 Recuerdos de Margot Bausero Valla

Lo que me contó de Dimas, que le decía el Tata, era que era un hombre manso y tranquilo. *Era amorosooo*. pongo asterisco porque no encuentro las comillas en el teclado.
Durante dos años ella iba todos los días a su casa, porque se respiraba un clima de paz y recogimiento.
*Era un hombre bueniiiisimo*. Me ayudaba a hacer los mapas con una paciencia!*
La Queca era una santa, santasa! iba todos los días a misa, era muy alegre y después que el Tata se murió iba al Cottolengo todos los días a trabajar. Se lo tomó muy en serio! Era una santa y una despojada, Nunca tuvieron nada y siempre estaban contentos, O sea lo tenían todo!
Chichi era muy hermosa, pidieron una vez su foto para hacerle la cara a la Virgen en un cuadro.
El tema es que cuando Chichi se murió, y desarmaron la casa, había tanto libro religioso, de santos etc, que no sabían qué hacer con ellos... intentó donarlos pero nadie los quería, hasta fueron al Opus a entregarlos.  Al final consiguió un interesado que era revendedor.
Ella quedó en buscar algo más y mostró interés por los escritos de Dimas.
Quedó impresionada de que hubiera personas interesadas por sus escritos


 

Padre Bojorge: Soy María Antuña, la hija de Alejandro Antuña. Cuando hablé con usted quedé en mandarle el teléfono de Mirta Antuña, hija de Mario Antuña y Vanda Arismendi y de su hermano Marito Antuña. El teléfono de Mirta es 4532 2024 y el de Marito es 4532 1639. Yo estuve hablando con Mirta y ella tuvo bastante contacto con Dimas. De pronto hablando con ella puede conseguir más información. Yo la verdad que no me acuerdo de nada ya que lo conocí cuando tenía 7 u 8 años y lo vi una sola vez., creo era el año que él falleció. Fuimos a visitarlo a Montevideo con mis padres y lo único que recuerdo es que nos dio plata y nosotros nos compramos unos juegos.
Le transcribo la dedicatoria que le puso de su puño y letra a su padre en el libro "Israel contra el Ángel": "A mi padre: Esto parece un libro, pero tu verás aquí mi retrato de 20 años.¿Ojalá no te desagrade! Como José Luis antes de acostarme Dimas te pide ahora la bendición antes de empezar una obra larga y difícil. Doy gracias a Dios que me permitió ofrecerte el primer ejemplar de "Israel contra el Ángel" mientras no llega el momento de publicar otro librito que te está dedicado exclusivamente. Ni mamá ni mamá-tuba pueden leer ensayo! Pero ellas conocen seguramente el estado de mi alma y escuchan mejor que yo la voz que me ha obligado a escribir. Por eso las recuerdo en ésta página íntima y ante el único que puede comprenderme.- Con todo cariño, Dimas.
Bs. As. 15/X/21."

Y la dedicatoria a mi padre y a mi tía en un libro que les regaló:   "A mis queridos sobrinos Alejandro María y Silvia Isabel Antuña Urruela para que tengan 1un recuerdo de su tío que los quiere mucho. Dimas Antuña. Montevideo, 2 de Julio de 1947. En la fiesta de la Visitación
de Ntra. Sra." Bueno, saludos. María Antuña.


  María Noel

nacida en 1959 por lo que tenía 9 años cuando falleció Dimas
El nombre del padre de Angélica Valla es Juan Valla.
En Argentina había una tía que falleció.
Las mujeres Vallas eran 3.
Queca, Silvia, las dos sin hijos y Nora.
Los 2 hermanos Valla tuvieron hijos, Alberto y Jorge, que viven en Argentina y que no tienen rastros de ellos.
No recuerda el segundo apellido, ya que son sobrinos de Nora y Queca.
Recuerda que Dimas había venido al Uruguay porque estaba enfermo, y que le habían dicho de vivir en Colon por temas de salud. (acoto yo, debe haber tenido un cuadro respiratorio, porque recuerdo a mi suegra que decía que los que estaban enfermos de los bronquios les venía bien vivir en Colon).
María Noel es la hermana menor, luego está Margot y la más grande es Nora.
Fotos por ahora no tiene, pero existe una valija que vino de lo de su madre que tiene que revisar. Pero que no nos hagamos muchas ilusiones. Quedó con mi celu por si encuentra algo.

De Dimas lo recuerda como un hombre serio como correspondía a la época, no amargado.
Siempre colaborando, con los estudios, la ayudaba a hacer mapas y le mostraba los países en un globo terráqueo.
No era un hombre aislado, ni distante ni amargo, sino que estaba presente con los niños.
Ella podía ir con sus amiguitos, porque eran bien recibidos, incluso los podía invitar a dormir y a estudiar.
Era un hogar abierto que siempre recibía gente.
Resumió, amable, serio, colaborador y participativo con los niños.

Cuando empezó a hablar de Queca se le quebró la voz de la emoción en todo el tiempo mientas habló de ella.
Dijo que la Sra. merecía ser recordada por ser excepcional, única, parecía de otro mundo. Se dedicó al prójimo, dejó todo por todos, era generosa al máximo y ellos la pasaban muy bien cuando iban a verlos. Por eso siempre querían volver.
Nunca dio problema.
Fue una mujer que se dedicó en cuerpo y alma a su esposo.
Era una mujer que estaba actualizada del mundo, de lo que pasaba, del football, etc, tenía buen diálogo con sus sobrinos nietos.
Además siempre colaboraba, por ej. aparecía en su casa de forma imprevista, para ver si la empleada trataba bien a los chicos cuando Ma. Noel estaba trabajando y miraba la novela con la empleada.
Cree que vivió hasta los 89 años, murió en el 2000.

La Negra fue la que mantuvo una relación mas cercana con Queca, se llamaban por teléfono. Piensa que es la persona que puede tener mas recuerdos en lo que queda de la familia.


 Nora Bausero

Estimado Padre, contesto a su mail con las fechas que me solicita: mi mamá nació el 14 de mayo de 1926 y se casaron con papá el 16 de febrero de 1949. En la época que Ud. me indica la carta a Pedro nosotras teníamos 12,8y 4 años. Le agradezco ese fragmento de carta en que Dimas alude a nosotras con tanto cariño, ya que es cierto que al haber tanta diferencia de edad entre Dimas y mi tía Queca y a su vez entre Queca y mamá nosotros seríamos como bien dice " nietas postizas".de todas maneras como ya le dije,  mis recuerdos de la época de infancia son prácticamente muy pocos, no asi en mi juventud donde mi tia Queca estuvo muy cercana a nosotras tres, pero Dimas ya hacía mucho que había fallecido. Lamento nuevamente decirle, que no recuerdo  algo  importante que pueda aportar para su libro sobre Dimas, a quien recordamos (lo hemos hablado entre nosotras)como un hombre bueno, tranquilo y serio.    Lo saluda atte

                                                           Nora Bausero


 1977, Tacuarembó marzo 9 Mons. Miguel Balaguer

Muy estimado Padre:

Contesto su consulta sobre Dimas Antuña, en lo que yo puedo

“Este escritor actuó fundamentalmente en Brasil, creo que en Río de Janeiro, donde se podrán conseguir más datos sobre él, quizás en los Padres Benedictinos. Era pariente del Monseñor Desantiago, Cura de la Catedral, y algunos familiares suyos podrían también indicarle alguna pista para proseguir averiguaciones, claro que no para este artículo ya próximo a publicarse.

 

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